«Epístolas»

de Juan

Capítulo 24. CARTAS DE JUAN

Con el nombre de Juan se designan tres breves cartas del Nuevo Testamento (1, 2 y 3 Juan), cuyo vocabulario, estilo y contenido muestran notables parecidos, sobre todo la primera, con el Evangelio de Juan. Sin embargo, al analizar con detenimiento estos escritos, aparecen diferencias en conceptos teológicos e incluso en el vocabulario entre ellas y el Evangelio, lo que parece exigir un autor distinto para cada una de las composiciones. A pesar de estas diferencias, todos los autores parecen estar dentro de una misma "escuela" de pensamiento, designada como "escuela johánica".

PRIMERA CARTA DE JUAN

1. Estructura y contenido

1 Juan no es una carta, ya que le faltan las características del género, como los preliminares y los saludos finales; más bien, se asemeja a un pequeño tratado. No tiene una estructura clara, sino que parece más bien la unión de una serie de pensamientos en torno a un tema doble: la fe cristiana y el amor. Aunque al autor le interese la perspectiva ética, no quiere presentarla sin una fundamentación doctrinal. Así pues, tendríamos un plan binario por parte del autor, compuesto de proclamación y parenesis (exhortación), que se repite tres veces a lo largo de la obra:

Proclamación: Manifestación del Verbo, quien otorga la vida eterna (1,1-4) / Parenesis: Puesto que Dios es luz, es necesario caminar en la luz; el comportamiento recto depende del conocimiento. Los condicionantes para alcanzar ese conocimiento son:

a) Romper con el pecado;

b) observar los mandamientos;

c) Guardarse del mundo, de sus placeres y riquezas (2,15-17).

Proclamación: El conocimiento de Dios depende de aceptar a Jesús venido en carne como Hijo de Dios y Mesías (2,18-27) / Parenesis: Hay que permanecer en Cristo (2,28-3,24).

Proclamación: La encarnación de Jesús es verdadera: Jesús ha venido en carne (4,1-6) / Parenesis: Hay que vivir en Dios por medio del amor y de la fe (4,7-5,4).

Proclamación final con un apéndice: La fe significa creer que Jesús es el hijo de Dios. Tener fe en él significa poseer la vida eterna. Creer en el Hijo, Jesús, es creer en el Padre y afirmar que Dios dice la verdad (5,5-12); el nacido de Dios no peca; somos de Dios, y el Hijo de Dios ha venido a este mundo para que tengamos vida eterna (5,13-21).

2. Los lectores de la Primera carta de Juan y los falsos maestros

1 Juan da la impresión de ser una disputa entre dos concepciones del Evangelio de Juan, de las cuales el autor defiende una con firmeza. Los destinatarios de la carta parecen estar bajo la influencia de unos maestros falsos que propagan doctrinas divergentes y buscan atraerlos hacia ellas.

Estos maestros emergen de una división interna del grupo (2,19) y se presentan como profetas cristianos (4,1). Son muy activos en difundir sus enseñanzas y tienen éxito en ello (2,26); el "mundo" los escucha (4,5). Son etiquetados como el "Anticristo" (2,18.22) y su aparición señala el inminente fin del mundo (2,18).

El autor está familiarizado con ellos porque ha examinado detenidamente su doctrina, es decir, lo que proclaman "en Espíritu" (4,1ss). Aparentemente, estos individuos han interpretado excesivamente el Evangelio de Juan desde una perspectiva gnóstica. Al menos, están cercanos a los gnósticos, ya que afirman haber nacido de Dios (5,1) y presumen de tener conocimiento divino (2,4; 4,8). Afirman estar en la luz (2,9) y en el amor de Dios (4,20). Niegan tener pecado (1,8-10) y consideran estar por encima de los mandamientos (2,3-4; 5,2-3). Al "ser de Dios", declaran hablar por el Espíritu que les otorga revelaciones (4,2-6). Para ellos, existe una división radical entre espíritu/divinidad y materia, considerando esta última como malvada (4,2).

Dentro de este contexto, deducido de los ataques del autor de 1 Juan, esos maestros sostenían las siguientes ideas:

a) Jesús, como Verbo-Dios, no pudo haber "venido en carne" (4,2), lo que significa que no podría haberse encarnado verdaderamente, sino solo en apariencia. Según esta doctrina, el Jesús terrenal era simplemente una envoltura en la que se introdujo la divinidad, la cual regresó al cielo antes de la pasión. Esta enseñanza se conoce como "docetismo", derivada del griego "dokein", que significa "parecer" o "apariencia".

b) Por lo tanto, niegan que el Jesús terrenal sea el Cristo (2,22) y el Hijo de Dios (2,23; 4,2-3).

c) No consideran que la muerte en la cruz del Jesús terrenal tenga una importancia salvadora estricta (1,7; 2,2; 4,10); sostienen que la salvación se logra solo a través de la fe en que el Hijo de Dios ha actuado en Jesús.

d) Después de haber creído en Dios manifestado en Jesús, consideran que las obras realizadas no tienen importancia; para ellos, el concepto de pecado no existe (3,4-6).

Ante estas ideas, el autor de 1 Juan presenta a sus lectores la doctrina correcta. Está firmemente convencido de que sus enseñanzas representan la interpretación adecuada del Evangelio de Juan (comparar 1 Juan 1,1-4 con el prólogo del Evangelio). Lo que los falsos maestros creen como verdad, de hecho, está contenido en la doctrina de la comunidad que ellos han abandonado. Y esta fe de la comunidad, que contiene la semilla de Dios (3,9), es la única que puede salvar y vencer al "mundo" (5,4).

Por lo tanto, el autor insta a los oponentes (y a sus propios lectores) :

a) Aceptar la verdad de la encarnación real (4,2): Jesús terrenal fue verdaderamente el Mesías (2,18-27) y el Hijo de Dios (5,6-12); Él compartió la vida humana, incluyendo el bautismo y la muerte (5,5-8).

b) Reconocer el significado salvador del sacrificio en la cruz (2,2; 4,10).

c) Ajustar su estilo de vida de acuerdo con su fe, es decir, obedecer los mandamientos de Dios (2,3), especialmente el mandamiento de amar a los hermanos (3,14; 4,11ss).

3. Autor y fecha de composición

El autor de 1 Juan es desconocido, probablemente distinto del que escribió el Cuarto Evangelio. La discrepancia radica en la diversidad de pensamiento entre 1 Juan y el Evangelio de Juan. Por ejemplo:

1. El autor de 1 Juan atribuye a Dios características que el Evangelio de Juan presenta como propias de Jesús. Por ejemplo, compara 1 Juan 1,5 con Juan 8,12.

2. La "Palabra que existe desde el principio" (1 Juan 1,1) no se refiere, como en el Evangelio, a la encarnación del Verbo, sino a la Palabra como mensaje de vida, es decir, la vida humana de Jesús con su mensaje.

3. La perspectiva escatológica en 1 Juan es predominantemente eclesiástica y futurista, en contraste con la del Evangelio de Juan, que se enfoca más en el presente. Por ejemplo, compara 1 Juan 2,28-3,3 con Juan 3,18.36.

4. Un argumento crucial es que el autor de 1 Juan a veces utiliza las mismas frases que el Evangelio de Juan, pero con un significado diferente. Por ejemplo, compara 1 Juan 4,20 con Juan 1,18, o 1 Juan 3,14 con Juan 5,24.

Se ha sugerido que el autor de esta primera epístola fue el último redactor del Cuarto Evangelio, que añadió el Apéndice (Juan 21) y reorganizó el Evangelio corrigiendo algunas expresiones audaces, como la insistencia en una "escatología presente" (por ejemplo, el contraste entre Juan 5,24 y 6,39). Es probable que sea un miembro importante de la comunidad johánica, como lo indica el uso del pronombre "nosotros" (1,1) refiriéndose al grupo al que pertenece. En general, los comentaristas concuerdan en que el autor de 1 Juan sigue la teología del Evangelio, pero suavizando algunas de sus ideas más controvertidas para que se ajusten mejor a la concepción teológica predominante en la Iglesia cristiana de ese tiempo.

La fecha de composición de la Primera Epístola de Juan debe ser posterior a la del Cuarto Evangelio, ya que presupone su existencia. Se establece una fecha límite alrededor del 120/130 d.C., ya que la epístola es citada por figuras eclesiásticas como San Policarpo y San Justino (hacia el 150 d.C.). Por lo tanto, es razonable pensar que fue compuesta a principios del siglo II. El lugar de composición es incierto y, en realidad, tiene poca relevancia. Sin embargo, dado que la tradición sugiere que el autor del Cuarto Evangelio vivía en Éfeso (en Asia Menor), no sería descabellado considerar esta ciudad como el probable lugar de origen de la Primera Epístola de Juan.

SEGUNDA CARTA DE JUAN

Este breve escrito adopta el formato auténtico de una carta, a diferencia de un "tratado" como en el caso de 1 Juan. Es uno de los textos más breves del Nuevo Testamento, probablemente diseñado para ajustarse cómodamente en una hoja de papiro. Su contenido es directo: denuncia a los herejes (versículo 4) y transmite un mensaje claro (versículos 5-11): el mandato desde el principio es amarse mutuamente (versículo 5), pero hay individuos que desobedecen este mandato al propagar enseñanzas erróneas. No aceptan que Jesús "ha venido en carne", lo que los identifica como "docetas" (versículo 7), y se creen con un conocimiento superior (versículo 9). Estos individuos son seductores y anticristos (versículo 7), y no están en comunión con Dios. Por el contrario, aquellos que se mantienen fieles a la doctrina tienen al Padre y al Hijo (versículo 9). El autor da por sentado que los destinatarios están familiarizados con esta doctrina. Se aconseja no entablar conversación con los herejes (versículo 10).

1. Autor

El autor de esta carta no revela su nombre, por lo que su identidad permanece desconocida. Sin embargo, podemos inferir algunas características basadas en el contenido de la carta:

1. Se observan ideas similares a las expresadas en 1 Juan: hay una fuerte insistencia en el mandamiento del amor (1 Juan 2:7-8; 3:11), lo que implica la observancia de los mandamientos (1 Juan 2:3; 5:3). Frases como "permanecer en la doctrina de Cristo" y "poseer a Dios" en 2 Juan 9 tienen resonancias en 1 Juan 2:24 y 1 Juan 2:23.

2. El autor se autodenomina "presbítero". Aunque el significado exacto de este término es objeto de debate, no se refiere a un "sacerdote" en el sentido contemporáneo, sino más bien a un "anciano" —un líder respetado en la comunidad con autoridad moral para enseñar, exhortar e incluso intervenir en asuntos de la comunidad. Es probable que este individuo sea de la segunda o tercera generación cristiana, actuando como un transmisor de la tradición transmitida por aquellos que estuvieron en contacto directo con Jesús. Es posible que la carta sea un intento de ampliar su influencia.

3. La carta está dirigida a una comunidad conocida: la frase "Señora electa" (versículo 1) se refiere al grupo receptor de la carta en su conjunto, no a una persona en particular.

2. Destinatarios y fecha de composición

El grupo de cristianos al que se dirige este escrito ya se presenta como una entidad bien definida dentro de la sociedad. Esta comunidad está organizada y establecida en su entorno, lo que sugiere que comienzan a surgir problemas de jerarquía dentro del grupo (esto se evidencia aún más en 3 Juan). La comunidad de cristianos de la "escuela johánica" parece haber sido relativamente numerosa, ya que existían otras ramas que también formaban parte de esta comunidad y mantenían cierta dependencia del remitente de la carta. Además, según lo mencionado por el autor de 1 Juan 2:19, "muchos" herejes han salido de su comunidad, lo que indica que cada individuo interpretaba las doctrinas comunes derivadas del Evangelio de Juan de manera diferente.

La fecha exacta de composición no puede determinarse con certeza, pero es probable que 2 Juan se haya compuesto poco después de la redacción de la primera carta, una vez finalizado el Evangelio. Es relevante destacar que el escrito presupone la existencia de un cuerpo establecido de doctrina que no necesita ser especificado (v. 9). Esto sugiere un periodo muy tardío dentro del siglo I.

TERCERA CARTA DE JUAN

Este, junto con 2 Juan, es uno de los escritos más breves del Nuevo Testamento. Su forma y estilo son similares a los de la segunda carta, aunque el tono y el tema difieren entre ellas. El formato de 3 Juan se asemeja mucho al de las cartas breves de la época helenística y está dirigido a un personaje llamado Gayo, del cual no se sabe mucho más aparte de su mención en el texto. El autor critica la conducta inapropiada de un individuo llamado Diótrefes (versículos 9-10), del cual tampoco se tienen más detalles, salvo que parece ser el líder de la Iglesia mencionada en el versículo 9. Diótrefes había criticado al remitente de la carta (¿quizás por su teología peculiar?) y rechazó recibir a sus enviados. El autor responde a esta situación. No acusa a su oponente de doctrinas erróneas, sino solo de haberlo criticado duramente y de no permitir que sus mensajeros hablaran libremente en la comunidad que él lidera (versículos 10-11).

1. Situación que provocó el envío de la Tercera carta de Juan

No podemos determinar con certeza la relación entre el autor desconocido (el "Presbítero") y las tres personas mencionadas nominalmente en esta carta. Lo crucial en este breve escrito es el conflicto con Diótrefes. Inicialmente, parece que no se trata de cuestiones doctrinales, sino más bien de la organización y el gobierno de las comunidades. Dado que la carta no ofrece detalles específicos al respecto, los investigadores han propuesto varias hipótesis, entre las cuales se destacan dos:

2. Autor y fecha de composición

El autor de esta carta permanece desconocido. Además, es fútil hacer conjeturas sobre su identidad. No obstante, parece ser el mismo que el autor de la Segunda Carta, y este último, según muchos comentaristas, sería distinto del autor de la Primera Carta. La razón principal de esta afirmación radica en que 1 Juan y las otras dos cartas comparten palabras similares (como el concepto de "verdad"), pero con significados o contextos diferentes. La fecha de composición de 3 Juan debe ser muy cercana a la de la Segunda Carta, aunque no se puede precisar más.

LA LLAMADA «ESCUELA JOHÁNICA»

Se ha mencionado en varias ocasiones la existencia de un grupo "responsable" o "detrás" de la composición del Cuarto Evangelio, su última redacción y las llamadas cartas johánicas. Esta conclusión ha sido deducida por la investigación neotestamentaria a partir de las similitudes (a pesar de las diferencias evidentes señaladas anteriormente) en la teología, estilo y vocabulario que se encuentran en estas cuatro obras (Juan y 1, 2, 3 Juan). En el capítulo 17 se señala cómo existen ajustes sutiles en el cuerpo del Cuarto Evangelio, pero que no rompen con el estilo general del escrito. El uso del "nosotros" en 1 Juan 1,1 y en Juan 21,24 también sugiere la existencia de un grupo o "escuela". Las diferencias sutiles de pensamiento y estilo observadas al comparar 1 Juan con el Evangelio de Juan solo son posibles cuando existe un grupo de autores que comparten una base homogénea a pesar de sus divergencias. La unión de estos dos fenómenos lleva a pensar en una "escuela", donde una parte del Nuevo Testamento muestra una gran afinidad teológica debido a una visión compartida de Jesús y del significado de la fe cristiana.

La existencia de una escuela de pensamiento era algo común en la Antigüedad. Por ejemplo, en el mundo griego existían las "escuelas de filosofía" con su respectivo maestro y sus discípulos que continuaban su obra. Un ejemplo antiguo es el de los pitagóricos, cuyas obras llevan el nombre de Pitágoras, pero en realidad son una combinación de las enseñanzas del maestro y de sus discípulos. En el mundo judío, la imagen de un rabino o maestro y sus discípulos era igualmente común. Según la opinión mayoritaria, los posibles "autores" que conformaban esta escuela podrían ser los siguientes:

1. El llamado "discípulo amado", quien quizás no escribió nada directamente, pero fue la fuente de la tradición "johánica".

2. El autor del Cuarto Evangelio en su primera redacción.

3. El redactor o editor final de ese Evangelio, quien modificó y adaptó algunas secciones hacia una "ortodoxia" o pensamiento común, y añadió el capítulo 21.

3a. El autor de 1 Juan. Es probable que este autor fuera la misma persona que el redactor del Evangelio.

3b. El autor de 2 y 3 Juan.